El mundo microscópico de Las Hoyas

Jue, 31/07/2008 - 11:29

AngiospermaLos especialistas que trabajamos en reconstruir cómo fue la Tierra en un tiempo remoto debemos aprender a mirar los testimonios que el pasado nos ha dejado acoplando nuestra mirada a muchas escalas. Miramos las rocas para tener una visión de los ambientes donde se formaron, miramos las asociaciones de los fósiles para comprender cómo se formaron los yacimientos que hoy estudiamos. Miramos algunos fósiles por que son ejemplares únicos de gran tamaño como sucede con los dinosaurios que otras veces se han encontrado en Las Hoyas, pero cualquier otro hallazgo, por pequeño o fragmentario que sea también nos proporciona información.

EscarabajosEn la presente campaña del 2008 en el yacimiento de Las Hoyas hemos tenido que acoplar nuestra mirada a ejemplares minúsculos, de un centímetro de tamaño. Las plantas han sido los restos más abundantes, hemos encontrado diversos tipos de hojas de las primeras plantas con flor (que se denominan angiospermas). El origen de estas primeras plantas con flor es una de las cuestiones más polémicas de la evolución. El propio Darwin lo bautizó como "de abominable misterio". Este calificativo refleja el modo en que las plantas angiospermas aparecieron evolutivamente, es un modo busco, casi repentino, sin ninguna relación aparente con otros grupos de plantas con registro fósil más antiguo. De modo que cuando aparecen hacia el Cretácico Inferior, entre 100 y 130 millones de años, justo la edad del yacimiento de Las Hoyas, lo hacen ya con sus morfologías modernas. Es difícil caracterizar una angiosperma si no tenemos sus órganos reproductores, actualmente el equipo de Las Hoyas está trabajando en la caracterización de estos órganos de reproducción en algunas especies de plantas que creemos pueden ser consideradas como las angiospermas con rasgos más primitivos. Junto a estas angiospermas primitivas hemos encontrado también hojas de otras angiospermas que muestran en sus hojas condiciones morfológicas semejantes a la de las plantas actuales, por ejemplo el poseer nerviación de tipo reticulada. En el ejemplar que se muestra en la fotografía, se aprecia, además, que una de estas hojas ha sido comida por algún insecto, dejando una cicatriz engrosada en la hoja.

Larva

Otros hallazgos tienen especial interés por que nos provocan avanzar en el conocimiento acerca de los modos de vida de los organismos que habitaron estos ecosistemas. Las Hoyas forma parte de un ecosistema más complejo, en donde se reconocerían otros microecosistemas, propios de un humedal. Zonas con charcas, con canales que distribuían las aguas dulces acumuladas, ciénagas, marjales, lagos, etc, donde la vegetación marcaba un fuerte carácter al paisaje. Testimonio de este complejo ecosistema son la gran variedad de insectos encontrados en el yacimiento de Las Hoyas: cucarachas, grillos, insectos acuáticos, diversos tipos de escarabajos descomponedores de la madera, libélulas, etc.. CoprolitoEl modo en que recogemos la información nivel a nivel, nos permite encontrar restos fósiles únicos, cuya conservación sucede muy pocas veces en el registro fósil. Así hemos recuperado niveles con mortalidades de organismos de cuerpo blando, donde se han conservado sus tractos intestinales, como el "gusano" que se aprecia en la fotografía realizada en la lupa binocular en el propio yacimiento.

IberonepaEl registro exclusivo de muchos fósiles hace de Las Hoyas un yacimiento excepcional, por ejemplo nunca se ha registrado el contenido de heces fecales (coprolitos) con restos de peces articulados, como el que se puede apreciar en la fotografía. Un paladar completo de un pequeño pez pycnodontiforme incluido en un coprolito. Otros restos son aún más extraordinarios, así es el caso de una diminuta salamandra incluida en una hez fecal. Quién fue el depredador, quién se alimentaba de estos animales? Tal vez otros peces de gran tamaño, o bien cocodrilos que son reconocidos como los mayores depredadores en un medio acuático. Sin duda, es uno de los retos que vamos a abordar los miembros del equipo de investigación. Este tipo de información nunca ha sido publicada en el registro fósil, de modo que partimos de cero en el conocimiento de los mecanismos de alimentación de los organismos que habitaron la Península Ibérica hace unos 115 millones de años.

Angela D. Buscalioni. Directora de la excavación