Estratigrafía y Sedimentología

Estratigrafía informal de la Formación Calizas de La Huérguina en la cubeta de Las Hoyas y cubetas circundantes En la Serranía de Cuenca los sedimentos barremienses se apoyan discordantemente sobre las calizas marinas del Batoniense (Jurásico medio), que sufrieron una fuerte karstificación durante el Jurásico terminal y simultáneamente a la sedimentación continental del Cretácico Inferior. A su vez, sobre ellos se apoyan, separados por una discordancia regional, los depósitos aluviales del Aptiense (Formación Arcillas de Contreras).

Los depósitos sedimentarios del Barremiense se distribuyen en dos unidades litoestratigráficas, relacionadas por un cambio lateral de facies: la Formación Areniscas de El Collado y la Formación Calizas de La Huérgina. Mientras que los depósitos aluviales siliciclásticos de la Formación El Collado ocupan las áreas marginales de la Cuenca de la Serranía de Cuenca, la Formación La Huérgina se extiende por todo el área central de la cuenca, y está compuesta por un gran número de facies depositadas en ambientes aluviales distales, palustres y lacustres.

El registro más potente de la Formación La Huérguina de toda la Cuenca Ibérica se encuentra en la Cubeta de Las Hoyas, que se rellenó con casi 400 m. de sedimentos aluviales distales, palustres y lacustres. El registro sedimentario de la Cubeta de Las Hoyas se puede dividir en cuatro secuencias deposicionales diferentes separadas por discordancias o paraconformidades locales. De base a techo estas unidades han sido informalmente nombradas como: Rambla de Las Cruces I, Rambla de Las Cruces II, Pocillo del Pozuelo y Hoya de la Madre de Las Latas (Fregenal Martínez, 1998; Fregenal Martínez y Meléndez, 2000; Freganl y Buscalioni, 2009).

Los sedimentos fosilíferos de Las Hoyas pertenecen a la secuencia de la Rambla de Las Cruces II. Estos sedimentos están formados por calizas finamente laminadas, compuestas casi totalmente por carbonato cálcico y una pequeña fracción de arcillas y materia orgánica. Las calizas fosilíferas rítmica y finamente laminadas se formaron en un área lacustre cubierta por gruesos tapetes microbianos. Durante las inundaciones estacionales, o en periodos húmedos prolongados de mayor duración, el ambiente estaba dominado por una sedimentación típicamente lacustre, consistente en el desarrollo de procesos de decantación, precipitación química y bioinducida de carbonato cálcico y el crecimiento de delgados tapetes microbianos. Estos tapetes microbianos crecían masivamente durante los periodos áridos, cuando la columna de agua se encontraba reducida probablemente a tan solo unos pocos centímetros. Así, la sedimentación durante estos periodos queda definida por el desarrollo de tapetes, alternando con láminas de sedimento carbonatado detrítico de grano muy fino con fragmentos de plantas y otros restos orgánicos transportados durante inundaciones ocasionales.